Americana Film Fest: “Life, Animated” y “Wiener-Dog”

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Hay algo mágico en ir a un festival de cine solo, sin haber ojeado la programación, con el estómago repleto de comida china y pertrechado con un manga, dos tabletas de Milka Oreo y una lata de Coca-Cola (ah, la deliciosa espera en un patio de butacas). Pensándolo bien, no sé si lo más extraordinario de la tarde fue no haber sufrido una indigestión o encontrarme con dos películas razonablemente solventes. En fin, que el sábado 4 de marzo pasé la tarde en el festival de cine independiente americano Americana Film Fest de Barcelona y esto fue lo que vi:

Título: Wiener-Dog / Género: independiente / Director: Todd Solondz / Año: 2016

Que proyectaran "Wiener-Dog" fue una agradable sorpresa, ya que se trata del nuevo largometraje de Todd Solondz, guionista y director de "Bienvenidos a la casa de muñecas", una de mis películas favoritas. Para quienes no conozcan el universo de Solondz, diré que está lleno de oscuras sátiras sociales, humor corrosivo y un hipnótico feísmo outsider. Tal vez por eso, se ha convertido en una de las voces más conocidas del cine independiente y todo un azote para la clase media norteamericana. Sus historias retratan una sociedad aparentemente ideal que, al mirarla con atención, nos muestra sus vergüenzas, desequilibrios y miserias en una suerte de caverna de Platón reconvertida en sala de los espejos. Bien sean inadaptados, frikis, marginados o triunfadores de tres al cuarto, a sus personajes los une un poderosísimo nexo común: son humanos y, como tales, neuróticos, mezquinos, vulgares, envidiosos, amargados o víctimas de su propia incapacidad para sobreponerse a las circunstancias y a sí mismos.

"Wiener-Dog" (perro salchicha) es el apodo con el que los malintencionados compañeros de Dawn, la (anti)heroína de "Bienvenidos a la casa de muñecas", se burlaban de ella. Tal vez por eso, esperaba encontrarme con una continuación propiamente dicha; pero sus peripecias solo se retoman en uno de los cuatro relatos que conforman este filme. En el primero, un niño que acaba de superar un cáncer tiene un perro con, digamos, graves problemas estomacales que conoceremos en detalle. 

El segundo se centra en los protagonistas de "Bienvenidos a la casa de muñecas", que se reencuentran años después y emprenden un viaje por carretera que les hará enfrentarse con sus fantasmas personales y familiares. 

En el tercero, la vida de un guionista y profesor de cine venido a menos (interpretado por Danny DeVito) está a punto de explotar... literalmente. Finalmente, en el último (para mí, el mejor), una anciana pintora recibe la visita de su nieta y el novio de esta, un artista afroamericano amante de la ropa rosa y los animales disecados. 

¿Y qué papel desempeña el perro (perra, en este caso) en todas estas historias? Pues el de elemento vertebrador. No solo se convierte en observadora y víctima de los despropósitos provocados por sus dueños, sino que también los acompaña, supliendo de algún modo aquello que les falta. Dudo que la elección de la mascota haya sido casual; ya que de algún modo, un perro salchicha transmite sensaciones parecidas a las que despierta el cine de Solondz: simpatía y ternura, pero también desproporción y surrealismo. 

"Wiener-Dog", si bien resulta irregular, hunde bien el dedo en la llaga y consigue no solo que te carcajees, sino que te dejes llevar por una montaña rusa de sensaciones "Solondzianas" que van desde la repulsión al hastío pasando por la pena y la compasión. No escatima en escenas incómodas y, de hecho, parece buscarlas a conciencia (si alguien es especialmente sensible a la escatología o la muerte animal, desde ya le recomiendo saltarse algunas). Aunque en general gustará a los fans del director, tampoco se aprecia ninguna evolución ni en su discurso ni en su técnica. Más bien parece que, en algunos momentos, se preocupa más por hilvanar gags que por dotar de vida y profundidad a sus personajes. Eso sí, tiene algunos detalles brillantes y hasta consigue que, como en la última historia, acabes preguntándote qué hubiera sucedido de haberte dedicado a lo que realmente te gusta, si te hubieras casado con tu gran amor... o si dejaras a los camareros las propinas que merecen.

Lo mejor:

  • Algunos de los nombres que recibe la perra, como "Doo Doo" ("caca" en inglés) o "Cancer" (que, bueno, no precisa traducción).
  • El vídeo musical en el cual la protagonista canina recorre el mundo a ritmo de country.

Lo peor:

  • Es imperdonable, y más en el cine de Solondz, que un personaje como Dawn se convierta en el prototipo norteamericano de mujer atractiva. Y más imperdonable me parece que no la interprete Heather Matarazzo, la actriz original.

Heather, te queremos.

Por si os ha interesado, aquí tenéis el tráiler.

Título: Life, Animated / Género: documental / Director: Roger Ross Williams / Año: 2016

También hay maldad en el bosque. Y dolor. Más allá de los amigos benéficos y sonrientes, más allá de las aventuras fantásticas, más allá de la naturaleza mágica y protectora. Y hay pasillos oscuros en las casas. Pasillos por los que tienes que andar si quieres acceder a la confortable seguridad de tu cama. Pasillos que debes recorrer para hacerte mayor.

"Life, Animated" es un documental basado en el libro homónimo de Ron Suskind; periodista ganador de un Pulitzer y padre de Owen, el protagonista de la historia.

Hasta los tres años, Owen creció como casi cualquier otro niño, hasta que un día dejó de responder a los estímulos del exterior. De repente, desapareció para ocultarse en algún recóndito lugar dentro de sí mismo. Este documental nos muestra cómo, a través de las películas de Disney, que durante mucho tiempo constituyen el único nexo del pequeño con el mundo, tanto él como su familia hallan un modo de comunicarse y emprenden un increíble viaje hacia la madurez y el autoconocimiento.

"Life, Animated" es mucho más que una oda al amor paterno-filial, la superación y la resiliencia. Mientras combina exquisita y sabiamente imagen real y animación, el metraje avanza sirviéndose tanto de las vivencias de Owen y de sus familiares como de las fantasías animadas del protagonista y fragmentos de películas Disney. Todo ello para brindarnos un emocionante y fluido fresco lleno de sensibilidad y fuerza expresiva.

La grandeza de "Life, animated" no reside únicamente en las cualidades que acabo de enumerar; sino en que, a partir de una situación que podría parecer minoritaria (sufrir o ser familiar de una persona con autismo) logra recrear un proceso absolutamente universal como es la búsqueda de la propia identidad y el camino hacia la madurez. De este modo, Roger Ross Williams consigue que nos identifiquemos con el protagonista como un igual.

Owen es uno más. Owen quiere lo mismo que todo el mundo. Owen busca realizarse, sentirse amado y saberse aceptado. Él, como nosotros, termina por aprender que las películas de Disney no mostraban la "cara B" de la vida. No hablaban de besos con lengua, de sexo, de por qué las injusticias y el dolor, a veces, no pueden evitarse por mucho que nos empeñemos. Aprende (y nosotros con él) que, si bien el héroe no siempre termina con la chica, es capaz, si se lo propone, de lograr la mayor gesta posible: superarse a sí mismo.

Lo mejor:
  • Sorprenda a quien sorprenda, el hermano de Owen. La escena en que muestra su fragilidad hablando acerca de sus incertidumbres ante el futuro me parece un memorable ejercicio de dignidad y fortaleza que supera al del propio protagonista.
  • El momento en que los dobladores de los personajes de Jafar y Iago en Aladdin intervienen en un evento organizado por Owen.
Lo peor:
  • El ritmo a veces flaquea. Nada que no hubiera podido solucionarse con quince o veinte minutos menos. 

"Life, Animated" ha recibido numerosas distinciones, entre las que destacan el premio al mejor director de documental en el festival de Sundance y la nominación al Óscar al mejor documental. 

Si te ha parecido interesante, aquí puedes ver el tráiler.

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