Muere Jiro Taniguchi

Browse By

Tierra de Sueños - Jiro Taniguchi

Jiro Taniguchi murió el pasado sábado 11 de febrero a la edad de 69 años. ¿Qué puedo decir de uno de los mangakas más extraordinarios de las últimas décadas? Como las alabanzas, los reconocimientos y la enumeración de títulos no me interesan en absoluto, voy a ponerme con lo mío, que más bien tiene que ver con la subjetividad y las divagaciones nocturnas. Cuando escribo esto es la 1:01 del domingo 12 de febrero y hace apenas un par de horas que he conocido el triste suceso. Debo decir que me ha sorprendido que la noticia haya aparecido en numerosos medios generalistas tanto nacionales como internacionales. A pesar de que era un autor muy celebrado en Europa (tal vez por el hecho de que su estilo se consideraba, erróneamente bajo mi punto de vista, algo así como "el más europeo de los mangas"), nunca fui consciente de que su popularidad fuera tan grande, al menos en nuestro país. Lo primero que he sentido ha sido tristeza por su muerte, sí... pero enseguida ha dado paso a la nostalgia. Y debo confesar que no ha sido nostalgia de su obra, sino de mi propia vida. Como algunos de sus personajes, he viajado directamente al final de mi adolescencia, ya que fue entonces cuando "El Almanaque de mi padre" y "Barrio lejano", editados en España en 2002 y 2003, respectivamente, cayeron en mis manos. Qué diferente fue leerlos entonces de lo que ha sido hacerlo ahora. Al hurgar en mi estantería y hojear los dos viejos tomos, lo que he encontrado me ha seguido resultando tan evocador como el primer día, pero ya no lejano, sino tangible y real. En pocos segundos, no solo he vuelto a ser observador de la búsqueda de Yôichi y Hiroshi, los protagonistas, sino también de la mía. Y es que, aunque a lo largo de los años he disfrutado de otros libros de Taniguchi como "Tierra de sueños", "Cielos Radiantes" y "El caminante", fueron aquellos dos primeros mangas los que me adentraron en su universo. Entonces creí (y hoy sigo creyendo) que conectaron conmigo gracias a esa melancolía contenida que rezuman; esa voz del que ha sabido amar no solo lo que tuvo, sino también lo que perdió y, de algún modo, ha logrado conservar en ese reducto cálido, en esa brecha en el muro del presente que al mirarla nos transporta por un momento al país donde habitan las cosas que ya no están. Los cómics de Taniguchi son joyas discretas que pueden tratar temas costumbristas, históricos o fantásticos, pero siempre logran parecerse a la vida; como si su auténtica naturaleza hubiera quedado suspendida en el tiempo y Taniguchi se limitara a señalárnosla desde la distancia. Jiro Taniguchi siempre fue mucho más que un autor de manga de culto, poético, adulto o como quieran llamarlo. Jiro Taniguchi para mí fue una voz amiga que me habló de lo pasado y de lo que estaba por venir con serenidad y sabiduría, algo que por aquel entonces necesitaba mucho (y ahora tampoco me vendría nada mal, la verdad).

Su partida nos deja un poco más huérfanos, al menos yo así lo siento. No solo nos priva de uno de los mangakas más relevantes de las últimas décadas, sino también de una mirada llena de lucidez, sensibilidad y verdad; tres cosas que hoy en día nos hacen más falta que nunca.

La época de Botchan - Jiro Taniguchi

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *